El patrimonio financiero de las familias cae por primera vez desde la crisis

El continuo desapalancamiento de la deuda hipotecaria de las familias no ha sido suficiente para compensar la pérdida de valor de los activos en cartera, fruto de las tensiones en los mercados financieros durante los últimos meses del año pasado.

En 2018, la riqueza financiera neta de las familias españolas alcanzó en 187% de su renta bruta disponible (en adelante RBD), casi 12 puntos porcentuales por debajo a la registrada un año antes. Se trata del primer descenso en ocho años y su nivel más bajo desde 2014 (cuando se situó en el 181%), según remarca un informe del Banco de España publicado este martes sobre la evolución de los flujos y balances financieros de los hogares.

Tal y como detalla el organismo regulador, el patrimonio financiero bruto de las familias alcanzó el pasado año el 293% de la RBD (14 puntos menos que en 2017) y se redujo principalmente por las caídas de la Bolsa y el descenso de la rentabilidad de los fondos de inversión. Una evolución que se explica por la política monetaria adoptada por la Reserva Federal de Estados Unidos, menos acomodaticia de lo esperado, la publicación de datos macroeconómicos a nivel mundial algo decepcionantes, y el pesimismo en cuanto a la resolución de la guerra comercial entre la Administración Trump y China. Con todo, el mantenimiento del tono ultralaxo de la mayoría de bancos centrales desde principios de año, así como algunas buenas sorpresas en torno a los beneficios empresariales han permitido durante este 2019 revertir parte del deterioro, con el Ibex ganando un 9% desde el arranque del ejercicio.

A pesar de la depreciación de los activos cotizados, el Banco de España remarca que la inversión en activos financieros de los hogares aumentó en 2018, materializándose en forma del activo más conservador, los depósitos bancarios, que registraron un fuerte repunte respecto al año anterior, mientras que las adquisiciones netas de fondos de inversión registraron su nivel más bajo desde 2012.

Así, por componentes, el grueso de la riqueza financiera bruta se encontraba en 2018 en forma de depósitos bancarios (que suponen el 113% de la RBD, un punto porcentual más en el año anterior), acciones y participaciones (el equivalente al 74%, 11 puntos menos), seguros (49%, un punto menos), fondos de inversión (42%, 2 menos), efectivo (7%, 1 menos), renta fija (2,3%, 0,3 menos) y otros activos (7%, uno menos).

A lo largo del año pasado, la deuda de los hogares con los bancos continuó reduciéndose, hasta llegar al 59% del PIB (frente al 85% de 2010, máximo histórico). Sobre su renta bruta disponible, el conjunto de los pasivos financieros alcanzó el 107% (dos puntos menos que en 2017). El descenso del endeudamiento para adquisición de una vivienda, que supone el grueso del pasivo de las familias (hasta el 71% de la RBD, tres puntos menos que en 2017), compensó el aumento del crédito al consumo (25% de la RBD, 0,2 puntos más) así como de otros pasivos (10,7%, 0,9 puntos más).

Así, por primera vez desde 2011, los hogares recibieron más financiación por parte de los bancos, vía crédito al consumo, de la que devolvieron en el proceso de desapalancamiento del saldo hipotecario, lo que resultó en una financiación bancaria neta positiva.

(Cinco Días, 12-06-2019)